El segmento de SUVs y crossovers compactos ya es el mayor del mercado uruguayo al representar cerca de una cuarta parte de las ventas de vehículos nuevos. La tendencia es que siga creciendo con la llegada de más opciones de modelos, principalmente los de estilo innovador, como los SUVs cupés, caracterizados por la parte trasera más inclinada y por un visual más audaz.
Es en este contexto que el Chevrolet Sonic debuta en el segundo trimestre de 2026.
Es la primera vez que la marca desarrolla un automóvil con este conjunto de características estéticas, tradicionalmente asociadas a modelos más aspiracionales en franjas superiores de precio. Las innovaciones van más allá del diseño e incluyen un conjunto estructural y tecnológico actualizado, además de la propia manufactura, lo que hace del Sonic el modelo más sustentable jamás producido por GM en la región. Para ello, la compañía invirtió en el desarrollo de producto y en la preparación de la planta de Gravataí, Brasil.
“A pesar de formar parte de un programa global, el Sonic fue ideado y liderado por nuestro equipo en América del Sur, lo que aporta al proyecto toda nuestra experiencia en crear productos de volumen pensados para atender las demandas reales del consumidor de la región hoy, pero también preparados para acompañar la evolución de esas necesidades en el futuro. Y todo eso anclado en la confiabilidad y en la solidez de la marca Chevrolet”, cuenta Fabio Morgan, ingeniero jefe del producto.
El desarrollo del Sonic fue conducido con las herramientas de ingeniería más avanzadas, en un proceso de concepción totalmente virtual, apoyado por recursos de inteligencia artificial y machine learning. Este enfoque permite simular, probar y perfeccionar soluciones en una escala mucho mayor, optimizando tiempo, recursos y calidad. El resultado es un auto con el mejor equilibrio de la categoría entre confort a bordo, experiencia de conectividad, eficiencia energética y seguridad.
Un ejemplo práctico de esta combinación entre la capacidad de estos superordenadores y la creatividad de los diseñadores de GM es el nuevo conjunto de faros full LED con proyector, desarrollado para reducir a la mitad la masa de las piezas y aumentar hasta en un 19% la eficiencia luminosa en relación con un sistema convencional, mejorando la visibilidad nocturna y consumiendo menos energía.
Otro frente es la nueva generación del sistema Chevrolet Intelligent Driving, el conjunto de asistencias avanzadas de seguridad para la conducción que monitorea permanentemente el escenario por delante para ayudar al conductor en situaciones de riesgo. En el Sonic, este sistema debuta con una cámara de mayor definición y aproximadamente un 40% más de área de cobertura, capaz de identificar con mayor precisión a otros vehículos, peatones y ciclistas, lo que se traduce en una lectura más amplia y respuestas más rápidas de los sistemas de asistencia.
Con un trabajo de diseño sofisticado y claramente inspirado en el Equinox EV, el Sonic fue tratado con un grado de cuidado y detalle poco común para la categoría, en cada superficie, proporción y solución de estilo. Si bien deriva de una arquitectura modular global de GM, el modelo adopta proporciones propias, largo de 4,23 metros, ancho de 1,77 metros y altura de 1,53 metros, definidas específicamente para este proyecto, de forma tal de hacer del inédito SUV cupé de Chevrolet una referencia dentro del segmento en aprovechamiento del espacio interno, ergonomía y placer de conducción.
Trae una carrocería reforzada, un nuevo conjunto de suspensión, vías y llantas específicas, además de evoluciones mecánicas y electrónicas. Todo eso resulta en una dinámica vehicular personalizada, alineada con la propuesta conceptual del auto: un SUV cupé compacto, de visual llamativo, pero con un comportamiento sólido y funcional en el uso diario, pensado para un cliente de perfil más joven, que valora el estilo y utiliza el auto como extensión de su propia identidad.
Bastidores del desarrollo y la fábrica de prototipos
Con la llegada del Sonic, Chevrolet se prepara para ofrecer la línea más amplia de SUVs y crossovers del mercado, con 10 opciones que combinan diferentes propuestas y tipos de propulsión. En el portafolio de la marca, el nuevo modelo quedará posicionado entre el Onix Activ y el Tracker, ampliando el camino natural de evolución dentro de esta familia de productos. El Sonic se encuentra actualmente en fase final de pruebas reales en vía pública, validación y homologaciones, etapa que antecede el inicio de la producción en el país también para exportación.
GM dispone en América del Sur de una amplia estructura de ingeniería, que reúne el Centro Tecnológico en São Caetano do Sul, el mayor campo de pruebas del Hemisferio Sur en Indaiatuba (SP) y una fábrica de prototipos dedicada, también en Sao Paulo. Es en este ecosistema donde nacen, son evaluados y refinados modelos como el Sonic.
Con más de 100 años de actuación en Brasil y la región, GM es el fabricante de automóviles con más tiempo de actividad continua en ese país, invirtiendo de forma permanente en herramientas y estructuras de desarrollo de vehículos. La fábrica de prototipos, por ejemplo, es capaz de armar artesanalmente vehículos de prueba mucho antes del inicio de la producción en escala: allí se producen piezas en impresoras 3D, se aplican los camuflajes y se realizan, con apoyo de recursos de realidad virtual, las simulaciones que respaldan la definición de los procesos de montaje del producto en la línea de la planta.
“Solo para el proyecto del Sonic, armamos aquí decenas de prototipos, cada uno dedicado a un objetivo específico de pruebas experimentales– desde desempeño y manejabilidad hasta certificaciones legales, pasando por evaluaciones de seguridad, como pruebas de choque. GM trabaja globalmente con un estándar de validación muy riguroso y eso es algo que no negociamos. Tanto es así que estos vehículos de desarrollo pueden costar hasta 20 veces más que un auto de producción en serie, justamente por el grado de complejidad y de control involucrado en cada etapa de su construcción”, afirma Daniel Prior, director de la Fábrica de Prototipos de GM América del Sur.
Es en la prueba real, en el impacto real, donde la ingeniería comprueba en la práctica todo lo que fue proyectado en sus superordenadores, actualmente con un índice de correlación muy cercano al 100%. Para eso, el Campo de Pruebas de Cruz Alta, en Indaiatuba (SP), cuenta con cinco grandes laboratorios que permiten someter a modelos como el Sonic a ensayos de clase mundial.
El complejo reúne 18 pistas de prueba, que suman casi 50 kilómetros de extensión, cada una con un propósito específico: diferentes tipos de piso, relieves variados e irregularidades controladas, incluyendo baches, cunetas e imperfecciones construidas intencionalmente para reproducir las condiciones reales de uso. Estos circuitos siguen estándares globales, lo que permite realizar en Brasil incluso pruebas destinadas a otros mercados.
Allí se recorren más de seis millones de kilómetros por año en evaluaciones que siguen protocolos objetivos de pruebas vehiculares en las cuales el producto es sometido, de forma estructurada, a ciclos severos y representativos, para garantizar la robustez y durabilidad a lo largo de toda su vida útil. En ese período se realizan más de 10 mil pruebas de emisiones, además de cientos de validaciones eléctricas y electrónicas y miles de experimentos de dinámica vehicular. Todos los vehículos utilizados en estos ensayos son obligatoriamente destruidos y destinados al reciclaje – más de 200 unidades por año, lo que equivale, en promedio, a un auto desarmado por día hábil.
El Chevrolet Sonic, un modelo pensado como un SUV regional, llegará a los mercados de Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay, Paraguay y Perú durante el segundo trimestre como modelo de la línea 2027. Más detalles sobre el producto y la estrategia comercial se compartirán oportunamente.
Fotos: GM.
